Para el aniversario nº 66 de la Escuela Bucalemito de Santo Domingo, se celebraron varios hitos importantes, entre ellos; contar con el reconocimiento de Excelencia Académica, con un 100 por ciento de subvención,  la entrega de 250 libros de lectura, por parte de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, y por si fuera poco, que hace ya dos que tiene un taller intercultural con una profesora de Mapudungun.

En una ceremonia organizada y dirigida por los propios alumnos, se hizo una entrega simbólica de los libros, por parte del magistrado José Antonio Cifuentes, juez del tribunal en lo penal de San Antonio, quien comentó que “el motivo de nuestra visita se enmarca en una campaña, iniciativa por el presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Valparaíso, don Raúl Vera Muñoz, a través de la cual se logró la recolección de aproximadamente 2.000 textos, los cuales fueron distribuidos  en cuatro establecimientos de la región: Quilpué, Limache, San Esteban y Bucalemito cumplía con los requisitos”.

María José Enríquez, profesora encargada de la escuela, declaró que “estamos muy contentos y con muchos logros este año que hemos tenido que celebrar, estamos muy agradecidos por quienes nos han acompañado, nos demuestran su cariño, el reflejo de lo que hacemos siempre es lo que hemos visto en esta celebración, donde los niños son partícipes de sus aprendizajes”.

Ignacio Ascui, alcalde (s), manifestó su orgullo por la trayectoria de la escuela, señalando que “para nosotros es importante que las escuelas celebren su aniversario, por el hecho que se reconocen sus logros. Que el poder judicial les haya entregado libros de lectura, habla bien  del camino  que ha recorrido esta escuela y sin duda es un gran apoyo desde el punto de vista educacional”.

Aprendizaje intercultural

Por su parte, Natividad Herrera Ancaín, profesora del taller intercultural, que ya lleva dos años de trabajo, se mostró agradecida y emocionada de todo lo que ha logrado con la comunidad educativa, ya que su trabajo no se ha desarrollado solo con los niños, sino que con profesores, padres y apoderados.

Natividad explicó su metodología, contando que “nuestra forma de trabajar es que cada día que nos juntamos nos sentamos afuera, damos las gracias por el nuevo día que nos regala el buen Dios, pedimos una buena energía, para ser mejores hermanos, luego nos vamos a la sala, cantamos, tocamos instrumentos, hacemos relatos mapuches, principalmente todo va enfocado en la oralidad de los niños, que al escuchar, ellos puedan replicar y sobre todo que dejan la vergüenza a un lado”.

A lo que agregó que “ha sido una riqueza para ambos, me he enriquecido mucho con los niños de esta escuela, ellos tienen una simpleza como la madre tierra, ellos son tan simples como el pan amasado, naturales y como tales entregan y eso ha sido la gran enseñanza, con los padres es lo mismo, un cariño sincero”.